Quizás la primera pregunta que se nos viene a la cabeza cuando nos disponemos a golpear una pelota de golf es: ¿Cómo me sitúo, cómo he de colocarme? (además de cómo coger el palo). Esta no es cuestión baladí, puesto que de la correcta colocación de nuestro cuerpo va a depender que logremos el equilibrio adecuado para ejecutar el swing con el mayor control y fuerza, así como una alineación correcta respecto al objetivo. Para John Jacobs “el 70 por ciento de los golpes que se fallan es por culpa de una mala colocación a la bola” (2006, p. 53). Vayamos por partes:

En primer lugar, respeto a la alineación, nos situamos detrás de la bola, visualizamos el golpe que queremos dar y determinamos la línea del objetivo. Es recomendable fijar un objetivo intermedio situado a pocos metros de la bola y en línea con el objetivo final. Puede ser una vieja chuleta, un claro en la hierba, un trozo de tee, etc., cualquier cosa que a la hora de cuadrar la cara del palo y alinernos veamos con facilidad. Como dice Greg Norman en 100 Instant Golf Lessons: “Sujeto el palo sólo con mi mano derecha, y me aproximo a la bola desde detrás. Mientras hago esto, observo por encima y por debajo de la línea que se extiende desde la bola al objetivo, y busco un punto situado a unos pocos metros delante de la bola que esté en esa línea. Cuando lo encuentro, coloco la cara del palo detrás de la bola, y lo encajo hasta que apunta directamente a ese pequeño objetivo. Y una vez encarada la cala del palo, es cuando cojo el grip y alineo mi cuerpo en el stance”.

Determinado el objetivo, tenemos que apuntar con la cara del palo y luego con los pies, rodillas, caderas y hombros paralelos a esta línea (o ligeramente apuntando hacia la izquierda). Para visualizar este paso, suele emplearse la analogía de un jugador situado sobre el raíl de una vía de tren, donde pies, rodillas, cadera y hombros siguen la dirección de esa vía, y bola situada en la otra vía que apunta directamente al objetivo. Conviene aclarar que a la hora de formar el grip la mano derecha se sitúa más baja que la izquierda (para un jugador diestro), con lo cual se produce una pequeña inclinación situándose el hombro izquierdo un poco más elevado que el derecho:

La separación de los pies ha de ser aproximadamente la misma que la anchura de los hombros cuando jugamos un hierro 5 ó 6. Con palos más abiertos la tendencia es a aproximar un poco más los pies (casi juntos con un wedge) y, al contrario, en el caso de los más cerrados (maderas y drive) la separación será progresivamente mayor. En cuanto a la posición de la bola, existen dos teorías:

1ª. La bola ha de situarse invariablemente delante de la parte interior del talón izquierdo del pie. De este modo, lo que tendremos que hacer es ir cambiando la posición del pie derecho según el palo que vamos a jugar. Este método es el empleado por Jack Nicklaus, como bien explica en su libro Golf My way. También ha sido aparentemente empleado por otros grandes jugadores como Byron Nelson, Ben Hogan, Severiano Ballesteros, etc. Oros instructores más recientes aconsejan este método: Sean Foley (http://www.golfdigest.com/story/sean-folev-ball-position). Butch Harmon (http://www.golfdigest.com/storv/keep-the-ball-in-one-place-for-every-club-butch- harmon)… El propio Miguel Angel Giménez nos explica en este vídeo en que consiste: https://www.youtube.com/watch?v=19-lW0lWFUY&t=215s

 

2ª. En “El pequeño libro rojo de golf” Harvey Penick critica la primera teoría y expone textualmente “La posición de la bola es lo más importante después de la empuñadura…Muchos jugadores enseñan que la bola debe jugarse frente al talón izquierdo en todos los golpes. Yo no estoy de acuerdo. Los buenos jugadores sí pueden hacerlo, siempre que la bola esté bien colocada sobre la hierba. Pero si usted juega un hierro 9 con la bola frente al talón izquierdo, va a tener que hacer un giro de caderas terriblemente rápido para golpear la bola antes de que el palo alcance su punto más bajo en su swing. Los únicos golpes que debemos jugar con la bola frente al talón izquierdo son los drive y madera 3 con la bola sobre un tee… Con el resto de los palos debemos retrasar la bola un centímetro cada vez hasta tenerla colocada frente al centro entre nuestros pies, que es donde le corresponde al hierro 9″. La bola se sitúa en el centro de los pies para los wedges y hierros cortos y progresivamente se va desplazando hacia delante en los hierros más largos (a partir del 6) hasta llegar al Drive, donde la bola debe de estar situada, igualmente a la altura de la parte interior del talón del pie izquierdo.” (1994, pags. 87-89). Algunos jugadores partidarios de este método son: Lee Treviño, Tiger  Woods (http://www.golfchannel.com/media/tee-it-tiger-ball-position/), etc.

Como siempre, conviene experimentar y dejarse asesorar por un profesional.

Respecto a la posición de los pies en el suelo, para Ben Hogan, el pie derecho debe formar un ángulo recto respecto a la línea de tiro y el izquierdo estará ligeramente abierto hacia el objetivo (girado hacia la izquierda). Esto último, puede impedir que el giro hacia la izquierda (“backswing”) sea excesivo (provocando un desplazamiento exagerado) y, a la vez, facilitar el downsing, pasando fácilmente a través de la bola y con fuerza. Pero esto no es una regla fija y como apunta Harvey Penick en el “Pequeño libro rojo del golf’: “la posición de los pies no afecta al punto del suelo sobre el que va a apoyar el palo, pero es muy importante en la longitud del swing” (1994, p. 92), “el jugador amateur puede preferir abrir también un poco el pie derecho para permitir un giro mayor” 1994, (p. 117).

Las rodillas han de flexionarse (sólo un poco), adoptando una postura de semi-sentado, como si fuésemos a apoyamos en una silla alta. El peso se repartirá uniformemente por la planta de los pies (entre el talón y la punta de cada pié). A su vez, la espalda se inclina hacia la bola, desde las caderas, manteniéndola todo lo recta posible pero de forma cómoda y sacando un poco los glúteos hacia fuera. En esta posición “los brazos deben caer de los hombros cómodamente, sin tensión; el izquierdo recto pero no rígido; y el derecho, relajado por el codo” (John Jacovs, 2006, p. 37). Nuestra colocación va a venir determinada, fundamentalmente, por:

a) El lie del palo. Al colocar el palo detrás de la bola con la mano derecha, debemos mantener la abertura que le corresponde y apoyar correctamente la cara en el suelo. Con los palos más largos, como el drive, las manos se situarán un poco más lejos de nuestro cuerpo aunque no incorporamos un poco más del suelo; con los palos cortos nos doblamos un poco más hacia delante.

b) La altura del jugador: en general, los jugadores más altos tienen que doblar más la cintura y se colocaran un poco más cerca de la bola (realizando un swing más vertical). Los jugadores más bajos se suelen inclinar menos sobre la bola que permanecerá algo más alejada (realizando un swing algo más plano), este es el caso de Ian Woosnam.

La barbilla ha de mantenerse levantada, alejada del pecho, para favorecer el correcto giro de los hombros. Y en esa posición, la cabeza permanecerá relativamente quieta, decimos relativamente porque como ya señalaba Harvey Penick: “todos los grandes jugadores mueven la cabeza ligeramente hacia atrás, antes y durante el impacto; pero nunca hacia delante” (1994, p. 79).

Finalmente recuerde que el stance ha de ser sólido pero no rígido y consulte siempre con un profesor cómo adaptar su stance (y swing) a su envergadura, complexión física y edad.