Quizás algunos ya conocéis “The Dan Plan”: Dan McLaughlin, era un fotógrafo comercial de 30 años que no había jugado antes al golf y tampoco destacaba especialmente en el deporte. A esa edad se marca un nuevo objetivo: hacerse jugador de la PGA Tour y poner a prueba la regla de las 10.000 horas propuesta por Ericsson y colaboradores.

 

Countdown to 10,000

 

Para ello, decide dedicarse en exclusiva a la práctica del golf (desde el 15 de abril de 2010), gastando sus ahorros y siguiendo un plan de trabajo elaborado en colaboración con el Dr. K. Anders Ericsson. En total, un día normal, emplea unas 4-6 horas de práctica en el campo, complementadas con lecturas, vídeos, meditación, etc., y así lo hará durante seis años (hasta el 15 de abril de 2016).

Las aportaciones de Ericsson y colaboradores (Ericsson, Krampe y Tesch-Rómer, 1993) se encuadran dentro de la “Práctica Deliberada”: restan importancia a los factores innatos o genéticos (ambientalistas) y (en Williams y Franks, 1998, p. 162) la “teoría de la práctica deliberada sugiere que la natural habilidad no es un prerrequisito para desarrollar la pericia, sino que ésta depende más de la cantidad de tiempo gastado en una práctica “altamente estructurada” con un objetivo concreto de mejorar el rendimiento”… En concreto, la práctica deliberada debe reunir las siguientes características (Miguel Ruiz, L. et al. 2006):

– Necesariamente la práctica no tiene por qué ser agradable.

– Se relaciona directa y monótonamente con el rendimiento y con el tiempo dedicado a practicar.

– Puede ser cualquier actividad que contribuya a la mejora del rendimiento actual. Debe ofrecer muchas oportunidades de práctica y corrección.

– Deben estar guiadas por un entrenador.

Siguiendo estas pautas se tardaría unas 10.000 horas en alcanzar un rendimiento de experto (regla de los 10 años). No obstante, esta teoría no está exenta de críticas, por ejemplo: hay deportistas que han alcanzado ese nivel sin cumplir la regla de los 10 años y otros, aún practicando esa cantidad de horas o más, no lo lograron; algunos autores defienden que la práctica deliberada es agradable (“divertimento deportivo”); en algunos deportes poseer ciertas cualidades físicas que vienen determinadas por la genética (por ejemplo, la altura para jugar a baloncesto) puede ser determinante, etc.

En definitiva, son muchas las variables que inciden en el Rendimiento Experto (hoy en día cobra también especial importancia el papel de la familia, los entrenadores y el entorno social que rodea al deportista) y, aún encontrándose ciertas similitudes entre los deportistas de élite, analizados uno a uno las diferencias individuales son notables.

Para finalizar, dos matices personales:

a) Puede que Dan McLaughlin llegue a ser un scratch (le quedan 4380 horas y actualmente su handicap es de 3.1) pero, siguiendo también a Ericsson habría que diferenciar el “deportista experto” del ilustre (“eminent”), y es que una cosa es ganarse la vida como profesional (sea baloncesto, golf, fútbol…) y otra distinta es pasar al salón de la fama.

b) Si la mayoría de deportistas sobresalientes han empezado a edades muy tempranas no será mera casualidad. Aún descartando la importancia de las variables genéticas, plano social, etc, y siguiendo la teoría de la “práctica deliberada”, hay que tener en cuenta la cantidad de experiencias y práctica acumulada de un jugador que compite desde los 15 años (o incluso antes) a otro que lo hace desde los 30.

Todo ello contando que no sufra lesiones importantes, accidentes, problemas de salud, etc. En definitiva, va por buen camino, puede que llegue a scratch en ese tiempo (tengo mis dudas) y se gane la vida jugando al golf (probablemente, ya lo está haciendo pero debido a otros ingresos “indirectos”) pero “el salón de la fama” lo verá desde lejos.

¡Saludos, de nuevo!