Algunos hemos descubierto este deporte un poco tarde…, o por lo menos, nos hubiera gustado poder disfrutarlo desde una edad más temprana. Lo cierto es que en el fondo ya no importa, porque sabes que podrás seguir jugando cuanto te jubiles y tampoco te vas a ganar ya la vida como profesional del golf (tarea difícil hoy en día). Este es mi caso, me llamo Marcelo, trabajo como psicólogo y con 35 años, un buen día decidí probar qué es esto del golf…al poco tiempo lo noté, ya estaba perdido, “enganchado”. Los síntomas son claros:

  • Te pasas el resto del día imaginando el golpe perfecto.
  • Intentas sacar tiempo de donde sea para tirar unas bolas.
  • Buscas información casi compulsivamente sobre cómo mejorar tu swing.
  • Después de un día decepcionante quieres abandonarlo pero el día siguiente vuelves al campo a pulir defectos.
  • Tu mujer, pareja o amigos te dicen que piensas o dedicas mucho tiempo al golf.

Si has llegado a este punto, seguramente también sientas la necesidad de bajar tu handicap. Cada uno tiene sus objetivos: llegar a 18, bajar a un solo dígito o aproximarse a “0”. Pero todos compartimos ese deseo, necesidad de mejorar.

En esta nueva sección, voy a exponer mi propio “plan” (si se puede llamar así) para bajar el handicap, teniendo en cuenta que generalmente trabajo 8-9 horas al día de lunes a viernes, estoy casado y tengo una niña de 18 meses (en la actualidad).

A diferencia del plan de “The Dan Plan“, yo he preferido marcarme unos objetivos a medio plazo (anuales) y no fijos, porque en mi caso (y creo que en el de muchos), nuestras prioridades son la familia y el trabajo, estos determinan el tiempo que podemos dedicar a entrenar y/o jugar. Estos objetivos se podrían resumir en:

  • Primer año: poder salir al campo y defender un handicap 36.
  • Segundo año: bajar de 30.
  • Tercer año: aproximarme a handicap 20.
  • Próximos años: si a los 40 años tengo un handicap de un solo dígito, me conformo.

En primer lugar, he recibido una clase semanal de un profesional y he entrenado una media de 6-7 horas también a la semana, como mucho. Generalmente, en el tee de prácticas entreno 4 ó 5 horas (50% al juego corto y 50% swing) y salgo una vez al campo a jugar 9 hoyos (lo que me lleva dos horas o dos horas y media) por semana. Posteriormente, he ido espaciando las clases con el profesional: cada 15 días y luego mensualmente, con el objetivo de corregir defectos y mejorar. Creo que el recibir clases de un profesional es necesario y ayuda mucho para progresar.

Las clases comenzaron en Febrero de 2013 pero un mes después tuve un accidente con la bicicleta y me lesioné un hombro. Retomé el golf en julio de 2013, así que considero que esta es mi fecha de partida…(continuará).