La psicología del deporte es una disciplina relativamente joven y podemos decir que en su origen tenía más de deporte que de psicología, es decir, como se señala en el manual “Psicologia aplicada al deporte” de Jean M. Williams: “Los entrenadores se interesaron por los aspectos psicológicos de la competición deportiva, antes incluso que existiera una ciencia denominada Psicología del Deporte” (p. 31).

Sin menospreciar los primeros experimentos realizados a finales del siglo XIX y principios del XX sobre ejecución motora y aprendizaje (por ejemplo, el estudio sobre los tiempos de reacción de George W. Fitz (1895) o los relacionados con la transferencia de fuerza de W.G. Anderson (1899), entre otros), suelen citarse como “los antecedentes inmediatos de la Psicología del Deporte” (Cruz, 1997, p. 18), los siguientes:

  • En Norteamérica, destacan los estudios de Goleman Griffith, considerado el padre de la psicología del deporte en este continente. Fue contratado por la Universidad de Illinois, en 1925, para ayudar a entrenadores y deportistas, fundando el primer laboratorio de psicología deportiva, el el Athletic Research Laboratory. Entre otras publicaciones destacan dos libros clásicos en este campo: Psychology of Coaching (1926) y Psychology of Athletics (1928). Sus estudios se centraron en el estudio de las áreas de las habilidades motrices (tiempos de reacción, coordinación, etc.) y del aprendizaje (motivación, atención, memoria, etc.), y en menor medida, en el área de personalidad (confianza, ansiedad, agresividad, etc.).
  • En Europa (principalmente Europa del Este). Igualmente, en los años 20 del pasado siglo, destacan los trabajos realizados por los investigadores de los Institutos de Educación Física de Leipzig y Berlín: R.W Schulte, N. Sippel y F. Giese. En la antigua Unión Soviética, el Dr. P. F. Lesgaft en 1901 ya describió los posibles beneficios psicológicos de la actividad física. Posteriormente, hay que mencionar los trabajos de P. Rudik (1925) sobre el tiempo de reacción, los de A.Z. Puni (1929) relativos a la influencia que la participación en un determinado deporte (el esquí en este caso) ejercía en el desarrollo de la personalidad, y los de Y. Hanin, relacionando la ansiedad con el rendimiento deportivo. Concretamente, en España, destacan los trabajos “del filósofo y doctor en educación física José María Cagigal (1962,1963) el pedagogo Josep Roig Ibañez (1964) y el psiquiatra Josep Ferrer Hombravella (1965)” (Mendo Hernández, A., 2003).

Poco a poco, esta disciplina se fue consolidando y en 1965, a raíz de la celebración del I Congreso Mundial de Psicología del Deporte, consigue el reconocimiento oficial en varios países. A este reconocimiento contribuyó notablemente la creación, en el año 1986, de la división 47 “Exercise and sport psychology” por parte de la American Psychological Association (http://www.apa.org/).

En España, es en las décadas de los 80-90; primero, con la celebración del I Congreso Nacional de Psicología de la Actividad Física y el Deporte en Barcelona (1986) y del II Congreso Nacional en Granada, 1987 en el cual se constituye la Federación Española de Asociaciones de Psicología del Deporte (FPD, http://www.psicologiadeporte.org/); segundo, con la fundación y publicación de la “Revista de Psicología del Deporte” (http://www.rpd-online.com/), en 1992, cuando se consolida esta disciplina. Recientemente, el Colegio Oficial de Psicólogos (COP, http://www.cop.es/) ha creado “La División de Psicología de la Actividad Física y el Deporte” para unificar en todo el territorio nacional la actuación de los Psicólogos en el área de intervención en el deporte y el ejercicio.

Actualmente, el Psicólogo Deportivo desarrolla principalmente sus funciones en los siguientes campos de acción: el Deporte de Rendimiento, el Deporte de Base e Iniciación y el Deporte de Ocio, Salud y Tiempo Libre.

En el caso que nos ocupa, el golf, nos referimos principalmente al Deporte de Rendimiento, lo cual conlleva la práctica continua (no esporádica), planificada, ya sea como amateur o profesional, realizada con el objeto de conseguir un rendimiento y resultados óptimos en la competición deportiva. Para ello, el psicólogo desempeñará, además de las funciones que le son propias como profesional de la Psicología, las siguientes: evaluación, entrenamiento y control de habilidades psicológicas específicas de este deporte, gestión adecuada de las emociones, planificación de metas, etc. No obstante, no nos extendemos más en este tema porque será objeto del próximo post.

En resumen, la Psicología del Deporte, es una disciplina joven que poco a poco se ha ido consolidando y actualmente se caracterizada por un notable incremento del nivel de calidad y cantidad de las investigaciones y los trabajos y una configuración académica y profesional acorde a la misma. Se centra en el estudio de los factores psicológicos que influyen en la práctica del deporte y el ejercicio físicos, así como por los efectos psicológicos derivados de dicha práctica. El golf es, sin duda, un deporte donde esta disciplina tiene mucho que aportar (como veremos en el siguiente post).