En una entrada anterior titulada “El Plan de Dan McLaughlin” expliqué en que consistía el “The Dan Plan” y su relación con la regla de las 10.000 horas. En resumen, Dan McLaughlin, empezando desde “0” (sin haber tocado nunca antes un palo de golf a la edad de 30 años”), tardaría seis años en convertirse en un jugador profesional de golf siguiendo un elaborado plan de entrenamiento. Pues bien, el 15 de abril de 2016 terminaba el plazo para lograr dicha meta después de completar las 10.000 horas de “práctica deliberada”. También, en el post anteriormente citado, he comentado que debería haber valorado muchas más variables, tales como: problemas de salud y familiares, la tardía edad con la que ha empezado (a lo cual hay que sumarle que tampoco antes destacaba por ser precisamente un “deportista”), etc.

En 2016 cuando escribí por primera vez este artículo, todo parecía indicar que mis dudas se confirmaban y el plan había sido finalmente abandonado. En el mes de abril de 2015, Dan dejaba a un lado el entrenamiento aquejado de diversos problemas musculares y de espalda e igualmente dejaba de escribir posts al respecto. Pero lo más grave (a mi entender) era que después de publicar un resumen relativo a su participación en una conferencia en Helsinki (allá por el mes de noviembre de 2015) varios seguidores de este fotógrafo comercial le preguntaron sobre su situación y en especial sobre The Dan Plan…Permanecía en silencio sin contestar. No obstante, el 20 de septiembre de 2017, después de reconocer que había intentado varias veces escribir su último post, sin lograrlo, lo hizo. Es por ello, que quería recordar un poco este singular proyecto y extraer algunas conclusiones.

En ese último artículo Dan no es muy explícito sobre el dolor que padece en la espalda y se limita a hacer comentarios del tipo:

“About five months after the 2014 program aired I was out on the course making a routine swing when I felt something different in my lower back.  It was a strange and uncomfortable sensation, but it was more awkward than painful so I kept swinging away.  I was playing in a local two-day tournament and wanted to finish the final round.  With every swing there was a growing twinge but it wasn’t until that final hole described above where the full pain struck me”.

Admite también que se “abandonó un poco”, o así lo entiendo yo:

“ I don’t have any regrets about how The Dan Plan ended, but I do have some regrets about how I dealt with the setback when it happened.  I could have been more proactive and responsive and open about everything.  Instead I held back and sat on the sideline hoping things would magically get better”.

El hombre sí parece disculparse por estar 22 meses sin contestar:

“I apologize that this has taken me almost two years to write”.

Además explica que a principios de 2016 comienza un negocio junto con un vecino de bebidas caseras, defendiendo que estos años de entrenamiento y aprendizaje le han servido para impulsar dicha empresa.

Su hándicap final: 5.5, según consta en el blog con fecha de 1 de abril de 2015. Eso sí, aún deja una puerta abierta a retomar el proyecto e incluso participar en el Senior Tour:

“Perhaps one day I will be in the position to sell my portion and have the proper funds to resume The Dan Plan.  I suppose at that point it would be a more honest goal to reach the Senior Tour.  Whatever the future holds, it’s time to go out there and make it happen”.

Visto su último post, me da la impresión que el fracaso de The Dan Plan no se ha debido sólo a la supuesta lesión de espalda. Más bien ha sido un cúmulo de factores:

  • Objetivo a largo plazo poco realista (Según la PGA, por cada uno de los 245 puestos en el PGA Tour, hay 326,000 golfistas activos en todo el mundo).
  • Falta de presupuesto: en donaciones obtenía unos 250$ al mes.
  • No tuvo en cuenta, como ya he explicado, variables como las posibles lesiones, problemas de salud, familiares y otros improvistos.
  • Edad muy tardía para empezar una carrera deportiva.
  • Etc.

En fin, como experimento no ha estado mal, y habrá disfrutado jugando al golf (claro que también habrá sufrido lo suyo). Pero si algo ha dejado claro es que para vivir de este deporte (ya no digamos llegar al salón de la fama), como en la mayoría de los deportes, hay que empezar desde joven, tener en cuenta muchas otras variables que pueden favorecer o parar la carrera deportiva, mantener alta la motivación, trabajar duro…y así podríamos seguir la lista.

Cada cual que extraiga sus conclusiones.

¡Salud y buen golpe!