Como bien sabemos, efectuar correctamente el Swing de golf requiere comunicación entre todas las partes del cuerpo. Si queremos que nuestro cuerpo trabaje eficazmente debemos hacer varias adaptaciones dentro de dicha comunicación, ganando también mayor fluidez de movimiento y así reducir el riesgo de lesión. A continuación propongo unas recomendaciones para que la jornada de golf no sea un sufrimiento con molestos dolores de nuestro cuerpo y sea un placer salir a jugar.

Para empezar, hay que enseñar al cuerpo a moverse en el Swing de Golf. Si queremos conseguir un swing poderoso y eficiente,  debemos activar y liberar a nuestra estructura corporal (músculos, ligamentos, tendones, fascias, articulaciones etc…). En este punto debemos hacernos la siguiente pregunta: ¿Está realmente nuestro cuerpo siempre preparado para la práctica del golf? Pues, muy a pesar mío, he de anotar que habitualmente en los campos de golf, observamos, tanto en la zonas de prácticas como en los Tee de salida como algunos jugador@s realizan “estiramientos”/“movilizaciones” insuficientes, o simplemente no lo realizan y directamente comienzan su práctica deportiva. Esto sucede, a veces por que llegan demasiado tarde para su hora de salida, o porque tienen la concepción tradicional de que no es necesario y piensan: “ya iré calentando a medida que juegue”, “eso es para los profesionales” (incluso en pleno invierno y con 5 ºC, jeje)… Y lo hacen sin tener en cuenta la disposición o estado de su estructura corporal (llegar de estar sentados en la oficina, de conducir, o simplemente de la cama). Por lo tanto, me gustaría proponer algunos ejercicios que deberíamos incluir en un programa de preparación física y activación previa:

  1. Liberación Miofascial. Para abreviar, se refiere a la aplicación de un masaje superficial en la piel y diferentes partes del cuerpo que nos ayude a eliminar esas pequeñas restricciones o adherencias que se producen, sin nosotros percibirlas en nuestro cuerpo y que limitan nuestros movimientos.
  2. Activación músculo-articular especifica. Debemos despertar a nuestro cuerpo porque el movimiento y requerimientos de actividad y movilidad son globales, por eso debemos activar nuestro cuerpo. Realizaremos ejercicios de disociación lumbo-pelvica, movilidad, estabilidad, y activación para protegernos de esas tediosas tendinopatías y dolores articulares o lumbares que cada cierto tiempo aparecen durante la partida de golf. Para ello, comenzaremos por:
    1. Pies (Tobillo y Arco Plantar): Todos hemos escuchado alguna vez que la mayoría de terminaciones nerviosas acaban en el pie. Respecto al tobillo, podemos colocarnos sobre una pierna y cerrar los ojos para trabajar su propiocepción, utilizar unas gomas para trabajar tibial anterior-posterior y peroneos. Esto nos ayudará a mantener su movilidad y fortaleza ante posibles lesiones. Y, respecto a la zona arco plantar, un ejercicio muy interesante y de fácil realización es utilizar un pelotita de Foam o de golf para masajear la planta del pie, en tres puntos concretos.
      • Debajo del dedo Gordo.
      • Debajo del dedo pequeño.
      • Debajo del talón o calcáneo.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                             
    2. La rodilla. Ha de ser una articulación estable y para ello (como en otros deportes) debemos fortalecer toda la musculatura que la rodea, sin perder de vista a los tendones que son los responsables de conectar estos grandes músculos con el hueso.
    3. Región Lumbo-Pélvica. Para realizar un swing eficiente debemos partir de una buena movilidad o disociación lumbo-pélvica para adoptar una posición adecuada. Aconsejo un par de ejercicios que nos ayudaran a realizar una anteversión y retroversión de pelvis adecuadamente.
    4. Abdomen o Core. Para proteger nuestra columna debemos aprender a activar correctamente nuestro abdomen y comenzaremos, no por los tradicionales ejercicios, sino unos más simples que nos ayuden a activarlo y desactivarlo para a posteriori trabajarlos. Para terminar esta primera parte explicaré un ejercicio que nos ayudara a ampliar nuestro rango de movimiento en el swing. Eso sí, siempre y cuando lo hagamos correctamente y coordinándolo con las fases respiratorias de inspiración e espiración. Esa maniobra respiratoria ayuda al diafragma y músculos internos del abdomen a tener mas espacio y así ampliar su volumen. A continuación ilustraremos la propuesta de ejercicios:

 

Hasta aquí el artículo de hoy…no se preocupen iremos ampliando conceptos y explicando ejercicios en próximas sesiones. Espero que les haya gustado.